martes, 19 de abril de 2011

La herencia tácita de padres a hijos

Yo tengo una extraña costumbre: me compro libros que a veces no leo. Me llama la atención el autor, la novedad del tema y el impacto que puede generar en mi; sin embargo, el libro permanece en el estante hasta que por alguna razón lo empiezo a leer.

Justamente hace más de un mes me compré el libro “Lo que los niños aprenden del matrimonio de sus padres”, escrito por Judith P. Siegel, terapeuta con mucha experiencia en parejas y en familias.

El libro, del cual solo he leído dos capítulos de nueve, tiene una propuesta interesante: nosotros somos el resultado de nuestra percepción de nuestros padres y nuestros hijos serán el resultado de lo que ya han percibido y vayan a percibir de nuestro matrimonio. Suena a trabalenguas, pero la base es sencilla. La mayoría que hoy tiene más de 30 años ha nacido y crecido dentro de una familia aún unida, en la cual hemos visto como interactúan nuestros padres. Algunas cosas hemos incorporado de manera conciente (por ejemplo: el interés por el orden de las cosas), otras las hemos desechado de manera conciente (por ejemplo: la falta de cariño expresivo) y un grupo no menos importante hemos incorporado de manera inconciente (por ejemplo: la forma de resolver conflictos).

Entonces, cada uno de nosotros tiene una carga conciente e inconciente que va alimentando en la infancia dentro del hogar y la consolida con la adultez y la relación con otras personas. Y esta forma de ser se complementa cuando nos casamos. Obviamente el tema se vuelve más complejo, porque es necesario interactuar permanentemente con una persona que tiene una carga posiblemente muy diferente a la nuestra. El saber encontrar un nuevo modelo es un reto que a la mayoría de matrimonios les puede significar toda la vida de pareja.

Todo lo anterior tiene más relevancia cuando llegan los hijos. Porque el ciclo se repite y ellos empezarán a formarse respecto de lo que observen de sus padres. Entonces, las parejas deberemos tener una motivación adicional para saber cómo pensar, decir, actuar e interactuar en familia.

En el primer capítulo he encontrado algunas reflexiones que quisiera compartir con ustedes, para que puedan sacar sus propias conclusiones.

-          Los niños hacen lo que ven, no lo que les dicen que hagan. Si queremos mejorar la forma cómo nuestros hijos tratan a los demás, entonces tenemos que reflexionar sobre cómo nosotros tratamos a los otros y cómo los hijos están aprendiendo de ese comportamiento.
-          Los hijos son observadores agudos del matrimonio de los padres… aún cuando éstos no se den cuenta! Y esto lo hacen con la finalidad de darle sentido a su pequeño mundo.
-          Los pequeños observan a los padres tanto en su forma de interactuar como de manejar situaciones juntos. Si los padres saben tomar decisiones conjuntas, entonces el procurará hacer lo mismo en su vida adulta; pero, si en casa las decisiones se tomaban de manera autoritaria, entonces es muy probable que replique dicho comportamiento.
-          Los niños de diferentes edades definen al “familia” de manera bastante diferente. Los preescolares son egocéntricos y piensan sobre todo en cuáles adultos ciudan de ellos. Los niños de edad escolar son más objetivos y definen la familia según su historia y sus arreglos de vivencia. Los adolescentes utilizan conceptos más complejos como reciprocidad y la naturaleza de la relación entre padres e hijos.
-          El esquema mental del niño se basa en las relaciones que observa, pero se trata en esencia de una creencia construida por el niño mismo, abierta a sus interpretaciones y relaciones emocionales.
-          Este esquema va evolucionando en el tiempo, lo cual representa una posibilidad para los padres para mejorar constantemente su modelo matrimonial y transmitir cosas positivas al bebe, niño y adolescente.
-          Asimismo, cada hermano o hermana evaluará su vida familiar de una manera diferente y desarrollará su propia “realidad privada”.
-          Gran parte de lo que los niños observan acerca del matrimonio de sus padres se convierte en información “tácita”, creencias que solo son aparentes mediante la forma en que se interpretan los sucesos y se reacciona frente a ellos. Sin embargo, las creencias sobre cómo debe ser un matrimonio se pueden rastrear a aquello a lo que se vio expuesta la persona en su familia de origen.
-          Otra manera de entender la forma en que sus hijos se ven afectados por su matrimonio es mediante el proceso psicológico de la identificación: la forma en que modelan de acuerdo con los adultos que son importantes en su vida cotidiana.
-          A los niños no necesariamente les gustan todas las características de sus padres, y no siempre aceptan los modelos de roles que les han dado. Esto se hace más evidente a medida que van creciendo e intentan diferenciarse de sus padres, volviéndose más como sus compañeros, las estrellas de los medios o sus héroes deportivos.
-          Dentro de cada uno de nosotros existe un modelo de matrimonio basado en nuestras experiencias familiares tempranas. El problema es que gran parte de esto se conformó cuando éramos demasiado jóvenes para entender a cabalidad de qué se trata en realidad el matrimonio.
-          La consecuencia de la interiorización de las características del matrimonio de los padres en el hijo no se aprecian plenamente sino cuando el niño inicia la edad adulta y se basa en estos aspectos de su identidad para conformar su propia relación de intimidad. Por razones que no se entienden a cabalidad, tal parece que todos necesitamos repetir las vulnerabilidades y las tensiones de nuestra niñez.
-          Los niños son sumamente sensibles a los conflictos no resueltos entre sus padres y aprenden que al actuar de cierta manera pueden evitar que un conflicto emerja a la superficie y amenace a la familia como tal. Por lo general, los padres son los últimos en reconocer esto.
-          A los padres se les dificulta entender que un niño hiperresponsable, o “perfecto”, quizás tenga de hecho muchos problemas y se sienta confundido. Con demasiada frecuencia, estos asuntos emocionales se ocultan bajo la superficie hasta cuando el niño es casi adulto y empieza a salir en pareja. Una vez más, no sorprende el hecho de que estos adultos jóvenes se sientan atraídos por parejas que afrontan problemas similares, y que repitan la dinámica a la que se vieron expuestos en el hogar de su niñez.
-          El conflicto no es lo único que puede crearles problemas a los niños. En algunas familias, existen altos niveles de ansiedad que interfieren con su desarrollo psicológico.
-          Los niños también pueden desarrollar dificultades cuando los problemas entre sus padres trasciende los límites de la pareja e interfieren en la relación de cada uno de ellos con el niño. En este caso, los niños están expuestos a información que los distrae de las prioridades de su niñez y les impone cargas abrumadoras. La evidencia se puede notar en corto o largo plazo.
-          Los niños también se ven influenciados por las interacciones positivas. Cuando los padres son capaces de manifestar respeto y afecto el uno por el otro y resuelven sus diferencias de manera constructiva, están dándoles un entorno seguro, un excelente modelo de roles y un esquema interior de matrimonio lleno de creencias y expectativas positivas.
-          La creencia de las bondades del matrimonio se establece en la niñez y en la adolescencia, y ya se ha formado en los inicios de la edad adulta. Los psicólogos que han estudiado la expectativa positiva y el deseo de intimidad han descubierto que los hombres y mujeres que poseen esta creencia son más felices en sus matrimonios, disfrutan más de la paternidad y maternidad, y también son físicamente más saludables.

Entonces es necesario reflexionar:

-          ¿qué imágenes tengo del matrimonio de mis padres?
-          ¿Qué imagen quisiera que mi hijo tenga de mi matrimonio?
-          ¿cómo me gustaría que sea la vida en pareja de mi hijo?

Recuerden que las respuestas no son correctas o erradas. Lo incorrecto es no tomar una decisión de mejora y aplicarla.

martes, 11 de enero de 2011

PARADOJA

Desde niña me han enseñado, o quizás mi interpretación fue errónea,  a negarme al egoísmo de pensar  solo en mi y pensar  en los demás, mis hermanos, mi próximo. Puedo  recordar algunos eventos en los que elegí algo por encima  de lo que me convenía, o lo que quería  en ese momento, teniendo en cuenta  solamente al “0tro”. Quizás todavía lo siga haciendo.
La paradoja  es que con la experiencia, aprendo que debo amarme a mi primero, pensar en mi primero, ponerme a mi primero por encima de todo, solo asi puedo amar, solo asi puedo pensar  en ayudar a los demás, solo asi puedo hacer crecer a los demás.
Pienso en las veces  en las que he aconsejado, hazlo por tus hijos, hazlo por tu madre, por tus hermanos, etc ahora debería  decir, hazlo por ti, haz lo que tu creas conveniente. De acuerdo a tu YO actual, es decir el conjunto de pensamientos, acciones, experiencia que tengas  en este momento, elege  lo que consideras correcto y ve por esa senda. Quizás tu YO no decida de manera "correcta" esta vez, pero bendita esa situación que te hará crecer y fortalecerá tu YO. Pienso que de decidir una situación pensando en los demás, tarde o temprano tu YO te reclamará y aquellos por los que “te sacrificaste” pagarán las consecuencias, porque tu no serás realmente feliz viviendo para los demás, por los demás, y te sentirás como un esclavo en tu propio palacio.
Quererse a uno mismo, es pensar en la idea mas sublime sobre lo que quieres ser y apuntar hacia eso. Pensar  en el camino, si cada  decisión que tengas que tomar va de acuerdo a esa idea que has concebido sobre ti mismo, sino va de acuerdo a esa idea, descartarlo. Quererse a si mismo no es aceptarlo todo, quererse a si mismo no es callarlo todo  por “amor”. Quererse a uno mismo es reclamar no aguantar, es enfrentar no soportar, es conversar no callar. En este proceso ambos ganamos el que ama y el amado, crecemos ambos.
 Creo firmemente  que todos vamos a una meta que es alcanzar la sabiduría extrema, la gran conciencia  de uno mismo, la armonía entre el pensamiento, la palabra, la acción. Nuestro espíritu nos exige esta meta final, sin embargo cada uno tiene su ritmo, tiene  su propia  manera de evolucionar, cada uno esta  en determinada  fase de esta gran carrera y de acuerdo a esa fase es que va a tomar  conciencia  de ese  YO, de acuerdo a esa fase responderá de una u otra manera, que no es la equivocada ni la correcta, para cada quien es su verdad en ese momento, y esa decisión será bendita porque constituye parte de esa evolución y aprendizaje.
Es difícil quererse a si mismo,  pensar en uno mismo, es difícil aprender a amar. Amar es dejar que los seres que amamos no dependan de nosotros, involuntariamente los vamos haciendo dependientes para poder amarrarlos a nosotros. Los que mas amamos deberían ser los que menos nos necesiten, solo asi habremos de decir tarea cumplida. Es difícil independizar las decisiones, pensamientos de estos seres que tanto amamos a tal punto que no nos hagan daño y finalmente pensar que están en el camino hacia su propia realización y no podemos negarles esa experiencia, con sus aciertos y equivocaciones.
Amar es un arte y que poco nos preparamos para hacerlo y mucho menos para amarnos a nosotros mismos. Somos maravillosos, aunque muchos se encarguen de repetirnos lo contrario expresa o subliminalmente, hemos sido creados para ser felices y ciertamente nuestra felicidad no está en los demás, está en nosotros mismos en disfrutar del proceso de aprendizaje en que estamos, en bendecir el proceso de aprendizaje de nuestros seres mas queridos, en disfrutar esta maravillosa carrera.

lunes, 3 de enero de 2011

Paseos, viajes y actividades familiares

Hace algún tiempo recibí este boletín, el cual quiero compartir con ustedes.

Espero que les sea de utilidad.

Lalo Paredes

Paseos, viajes y actividades familiares
(Educando con TRENER - Boletín mensual para padres. Julio 2010)

"Las vacaciones familiares son una parte esencial de la vida y pueden dejarnos maravillosos recuerdos que duren para siempre."
(LOCURA DE VIAJES.COM. Consejos para viajar con niños. En: http://locuraviajes.com/blog/consejos-para-viajar-con-ninos (07/06(2010,10:45a.m.))

Los niños y las niñas, al igual que nosotros, necesitan de un tiempo para despejarse de sus responsabilidades y quehaceres diarios. En este sentido, las vacaciones y los fines de semana son un espacio interesante para ello.

Muchas veces la rutina diaria y nuestras tareas como padres terminan atrapándonos y no nos permiten pasar tiempo con nuestros pequeños. Sin embargo, si nos organizamos y prevemos nuestras actividades con antelación, podremos sacar mayor provecho de las vacaciones escolares y de los fines de semana. Estos deben ser espacios de interacción familiar en los que el trabajo, el teléfono y las labores de la casa no interfieran.

Como sabemos, el pasar un rato con nuestros hijos e hijas en el que podamos jugar y estar presentes es el mejor regalo que podemos ofrecerles. De esta manera se sienten queridos e importantes y sienten, también, que forman parte de una familia.

Para salir de la rutina, no es necesario ir muy lejos; disponer de un tiempo para ver una película juntos, realizar excursiones por nuestro jardín o ir a investigar animalitos en el parque del barrio, pueden convertirse en una actividad familiar interesante o en un novedoso proyecto. Las actividades familiares no deben faltar, sean cerca o lejos de la casa. Lo recomendable es tratar de encontrar momentos para conocer lugares nuevos, aprender algo, conversar y disfrutar de una experiencia juntos. Todo está en la actitud que pongamos y en cómo nos involucremos con cada situación.

Entonces, cuando nuestros hijos disponen de mayor cantidad de tiempo en casa, ¿qué hacer?, ¿a dónde ir?, ¿cómo entretenerlos? y, ¿de qué forma aprovecharlo?

Promover el entretenimiento en casa: Con frecuencia el tiempo en que estamos en casa es para realizar tareas y trabajos. Por eso, como padres debemos tener la capacidad de buscar espacios para compartir con nuestros hijos. Los juegos de mesa, por ejemplo, pueden convertirse en aliados; puede participar toda la familia y son siempre un
buen pretexto para enseñar a respetar reglas y turnos. También sentarse a ver antiguos álbumes familiares permite recordar experiencias y revivir momentos, lo que fascina a niños y niñas. Leer cuentos o dejar que nuestros hijos o hijas nos lean puede también resultar divertido.

De otro lado, preparar una receta juntos, dibujar, colorear, jugar con plastilina, sentarse a conversar o involucrarlos en alguna tarea pendiente de la casa, son situaciones de las cuales también podemos sacar provecho.

Visita a familiares: Todos estamos conscientes de la importancia de la familia por lo que debemos asumir el compromiso de establecer mecanismos al interior de la misma que nos permitan frecuentar a los abuelos, tíos y primos de manera habitual. Las visitas a los familiares pueden ser muy divertidas. A través de ellas los chicos tienen la oportunidad de reencontrarse con historias, anécdotas, logros, travesuras y juegos sencillos que fortalecen los lazos. Estas también permiten descubrir y conocer su propio origen. Los fines de semana, feriados y algunos días de vacaciones, son las oportunidades perfectas para reunirse.

Planificar actividades culturales: El teatro para niños, el circo, los títeres, el cine, la magia y los cuenta cuentos, son algunos de los espectáculos que debemos aprovechar. Los temas que se tratan en ellos no sólo educan a los niños sino que también les brindan un espacio de diversión y entretenimiento. En ellos, los pequeños pueden observar diferentes modelos de conducta y de interacción social que posteriormente los pueden llevar a reflexionar y discernir cuál es el adecuado. Además pueden rescatar enseñanzas y moralejas del contenido.

Los museos, plazas y zoológicos, entre otros, son también lugares interesantes donde siempre podemos aprender y pasar un momento diferente. Algunos ejemplos de ello pueden ser: recorrer la Costa Verde, pasear por el Centro Histórico de Lima, ir al Circuito Mágico del Agua, visitar la ciudad de Lima en miniatura en Mini Mundo, conocer el Parque de las Leyendas, el Zoológico de Huachipa, el Museo Arqueológico, el de Historia Natural o el Parque de La Imaginación.

Practicar deporte: Salir a jugar pelota, ir a nadar a la piscina del club, montar bicicleta juntos o retar a tu hijo a una carrera son actividades deportivas que se pueden compartir en familia. Los deportes en general desarrollan la disciplina y elevan la autoestima de chicos y grandes. Además, favorecen la adquisición de buenos hábitos.

Organizar paseos que fomenten el contacto con la naturaleza: Propiciar el contacto con la naturaleza y los espacios abiertos beneficia enormemente el desarrollo de los niños y niñas. "Un estudio de la universidad de Essex en Inglaterra concluyó que la naturaleza ayuda a recuperarse de tensión o problemas pre existentes, tiene un efecto inmunizador que protege contra la tensión futura y ayuda a concentrarse y a tener claridad de pensamiento." (ver AMERICAN CAMP ASSOCIATION. Una Guía Práctica para Conservarla Niñez. En: www.campparentes.org/spa/boletinl0903/article1 (10/06/2010, 12:45 p.m.)

Al jugar al aire libre los pequeños tienden a ser más sanos y felices, incrementan su bienestar. Así, los niños y niñas expuestos a la naturaleza demuestran tener mayor agilidad y equilibrio, lo que les brinda seguridad en sí mismos y capacidad para solucionar problemas. También, permite desarrollar algunas habilidades de aprendizaje tales como: pensamiento crítico, resolución de conflictos, creatividad, toma de decisiones, etc., según sostiene David Locker, director del programa del Centro Ambiental de Miami Dade College en Florida.

Salir de viaje: Es común escuchar que los viajes en familia son inolvidables, pero estos son siempre difíciles de concretar. Como padres debemos tratar de brindar a nuestros hijos e hijas distintas experiencias: viajar es una muy completa. No importa a dónde vayamos, el solo hecho de salir y hacerlo en familia, con nuestros seres queridos, ya lo convierte en un momento especial. El conocer distintas culturas, compartir con gente diferente, ver paisajes y climas diversos, así como escuchar otros idiomas nos enriquece.

"Los viajes en familia, serán siempre ilusiones sin tiempo, y permitirán afincar en la memoria (...) de todos y, especialmente de los pequeños del hogar, unas experiencias y emociones difíciles de sentir y tener con otras actividades."
ECOAVENTURAVIDA, Consejos para viajar en famila. En http://ecoaventuravida.blogspot.com/2009/08/12-consejos.para-viajar-en-familia.html (11/06/2010, 5:30 p.m.)

Los viajes suelen ser fuentes de placer. El solo hecho de partir y cambiar de ambiente ya nos produce la sensación de estar a punto de pasar a una dimensión distinta. En los viajes nos podemos sentir más libres y descansados, por lo que podemos fantasear y jugar; no hay quien no crezca viajando.

"El tiempo que pasamos con nuestros hijos mejora su calidad de vida y fortalece la familia. Cada padre debe encontrar, de manera creativa y explotando sus propios estilos y los de sus hijos, momentos especiales para compartir” (ver: LERNER, Roberto. Las hojas de Crianza: guía cotidiana de lo cotidiano. ¿Calidad vs. Cantidad? Lima: Letras e imágenes. 2003. Pág. 164).

Referencias:

-          LOS NIÑOS EN SU CASA. El Niño y la Naturaleza En: http://www.losninosensucasa.org/question-detail.php?id=598 (7/06/201 0, 11:15a.m.)
-          SUITE 101. NET La Naturaleza y los Niños: Cómo la ecología contribuye al desarrollo y a la salud de sus hijos En: http//preescolar.suite101.net/article.cfm/la-naturaleza-y-los-ninos (10/06/2010, 11:40 a.m.)
-          COSAS DE LAINFANCIA. Familia: Actividades para realizar con los niños en vacaciones. En: http//www.cosasdelainfancia.com/biblioteca-familia08. htm. (10/06/2010, 12:25 p.m.)
-          LANSKY Vicki. Ideas Prácticas para Padres. Viajes. Barcelona: Ed. Medici, 1994.
-          LERNER, Roberto. Las hojas de Crianza: guía cotidiana de lo cotidiano. Lima: Letras e imágenes. 2003.
-          PSICOLOGÍA EN LA GUÍA 2000. La psicología y los viajes. En: http://psicologia.laguia2000.com/general/la-psicologia-y-los-viajes (11/06/2010, 5:25 p.m.)