miércoles, 22 de diciembre de 2010

Como oraba Gandhi

MI Señor,
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás  por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer  a la gente como a mí mismo.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, Ni en la desesperación si fracaso. Más bien recuérdame  que el fracaso es la experiencia que precede  al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito déjame fuerza para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende , dame valor para perdonar.
!SEÑOR , si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí !

MAHATMA GANDHI

martes, 21 de diciembre de 2010

El punto de Inflexion

Aprendí que todos hemos vivido o vamos a vivir una situación a partir de la cual ocurre una transformación, una necesidad de cambio, un replantearnos la vida y que este punto de inflexión ocurre de manera sorprendente, intensa, benevolente y perdurable.

Yo puedo reconocer este punto de inflexión en mi vida, a mis treinta y cinco años, cuando por una casualidad se me abrieron los ojos a la realidad, desperté de mi letargo, me la pase siete años pensando que las cosas estaban perfectas en mi matrimonio y conmigo misma, estaba tan cómoda engañada, que no podía pensar en mejorar nada, todo era perfecto.

Bendigo cada cosa  que paso, bendigo el dolor, bendigo  las lágrimas, bendigo  mi enojo, gracias a todo ello es que pude sentir y vivir la experiencia de este cambio. Gracias a todo pude sentir que todo cuanto pasó, tuvo que pasar y que mi Dios me abrazaba y me llenaba de su amor, sentí que caminaba con los ojos vendados pero El dirigía mis pasos, sentí que El me había mirado con su amor de padre, me había elegido para hacerme crecer, vio que era el momento oportuno y pude sentir su amor a tal extremo, como si me dijera, "tranquila, yo estoy contigo, confía en mi, solo avanza".

Puedo entender que este punto de inflexión, es una experiencia realmente intensa, porque ahora mirando en retrospectiva todo puede parecer sencillo y fácil de entender, pero en realidad han sido cinco meses para asimilar la lección, para aceptar que ya no estaba en mis manos, para lograr coherencia  entre lo que pensaba, decía y actuaba. Fue necesario ese tiempo y fueron necesarias las dudas, fue necesario intentar todo y finalmente fue necesario el abandono, el soltar y el dejar fluir.

Aprendí a soltar mi problema, mis preocupaciones, mi depresión, comprendí que las cosas  mas maravillosas e incomprensibles nos suceden sin estar fijos en ellas, como respirar, nadie esta preocupado porque los procedimientos  se cumplan para poder respirar y sin embargo suceden, cuando estábamos en el vientre materno no nos preocupábamos de nada y sin embargo sucedió el milagro de la vida.

Solté mi problema y se volvió un oportunidad para mejorar, bendije la tristeza, las lágrimas y me siento agradecida por ellas. Me unió a mi Xto en su camino al calvario, pude vivir y sentir un poquito de lo que El pudo haber pasado en esos momentos, saber que estaba en el camino de la verdad y aceptar el calvario por Amor, orar al Padre para que aleje el calvario pero aceptar su voluntad, el sentir el agotamiento físico de tanto padecer, el perdonar aún estando  dentro de tanto dolor, el soltar y dejar fluir encomendándose al Padre, todo lo pasé con El, y a partir de entonces puedo entender ese gran misterio de amor.

Soltar aquello que temes perder es verdaderamente difícil, yo temía perder a mi esposo, puse mi felicidad en sus manos, lo amaba y mucho, pero con un amor inmaduro, un amor como salido de los cuentos de hadas, nada apto para enfrentar el mundo real. Mucho tuvo que ver mi ego, el sentirme  fracasada porque no supe mantener mi hogar unido, el imaginarme tachada por los demás, me ataba cada vez mas y me hacia aferrar a su amor. Entonces comprendí  que el querer tener a nuestro lado cosas o personas, lograr títulos, reconocimientos, el lograr la aceptación de los demás, no son sino alimento para el ego, nos lleva a depender de esas cosas a las que nos apegamos tanto y finalmente cuando faltan  nos hace pensar que no somos nada sin ellas, nos lleva a la depresión y nos encierra en un circulo vicioso bien difícil de escapar.

Una vez mas soltar y dejar fluir fue la solución, hoy puedo mirar a mi esposo a los ojos y decirle "no te necesito para ser feliz", no te amo porque te necesito, sino que te necesito porque te amo, sigo luchando por mi matrimonio pero no me hago dependiente de los resultados, se perfectamente que no puedo obligar a nadie a pensar, sentir y actuar como yo y estoy aprendiendo a amar nuestras diferencias y a valorar su individualidad.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Algo de Mi Historia

No soy psicóloga, aunque mi carrera toma en algo la parte psicológica de la persona. Soy ingeniera industrial, trabajo con mucha gente, de toda clase social, de toda edad.

Soy hija de un grupo llamado "Encuentro Matrimonial", pues he visto crecer la relación de mis padres desde que tengo uso de razón, asistiendo y comprometiéndose con ese grupo. Nadie mas feliz que yo cuando ellos tenían que ausentarse para asistir a sus talleres, porque los vi muy cerca de la separación y vi sus luchas, aunque un poco urdiendo en sus cartas, un poco escuchando sus conversaciones detrás de la puerta, siempre estuve al tanto de sus problemas, así ellos me lo trataran de ocultar.

Tengo en mi mente y en mi corazón, grandes enseñanzas que fui aprendiendo junto con mis padres, claro esta asimilando los conceptos con mi propia perspectiva, desde mi propio entendimiento y mi poca experiencia. Tengo siete años de felicidad en mi matrimonio y cinco meses de prueba por los que estoy pasando.

Siento que crezco en cada día de sombra y siento venir la tranquilidad y la añorada paz, aunque los problemas no se han solucionado, ello será tarea del tiempo y de la mano divina de mi Dios. Sin embargo el dolor que sentí me ha hecho sensible al dolor ajeno y créeme que nadie puede entender mas el dolor sino alguien que lo ha vivido. Durante estos cinco meses, he tratado de entender y hacer vida, toda la teoría que tenia en mi cabeza. Debo admitir que el paso previo a esta decisión fue poner en duda toda mi formación, mis valores, mi esencia. El despertar de mi letargo, fue muy doloroso, darme de cara contra una realidad que no imagine jamas, me enfrentaba a un gran problema con un espíritu desprevenido y débil. Fue necesario un cambio o en mi caso un volver a mi esencia, lo cual no fue fácil, tuve que recordar quien era YO, que me hacia feliz, que me llenaba y había dejado de lado, admitir también que errores había cometido y que podía hacer para enmendarlos.

Me reconcilie con Dios, me rencontré con mi Xto y me llene del Espíritu consolador. Para mi caso esta fórmula resultó, porque desde niña fui muy espiritual, lo que fui perdiendo poco a poco por falta de identidad. Para los que son creyentes créanme que no hay amor que se pueda sentir mas completo dentro de uno que éste amor incondicional y benditas sean esas situaciones límites de vida o muerte, cuando sientes que ya lo has intentado todo y que es tu último recurso y necesitas creer, necesitas tener fe. En esas situaciones es que entiendes que tienes que cambiar, que necesitas reinventarte, necesitas volver a comenzar y no te queda otra salida que orar: "Soy barro en tus manos Señor, desecha lo malo que hay en mi, dame una vida nueva"

Para los que no son creyentes, busquen la fórmula que funciona con ustedes, pero llenen su espíritu, con lo que los haga sentir felices, contacto con la naturaleza, con amistades sinceras, con su familia, habiten sus espacios, no se trata de llenar vacíos. Seamos creyentes o no, debemos empezar por nosotros mismos, no hay culpables externos, la solución está en nosotros, solo debemos empezar a conocernos, a querernos. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar,y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Por todo lo anterior nació en mi el deseo de hallar un sentido a lo vivido y no se me ocurrió otra idea que compartir con ustedes un poco de mi experiencia, si a solo una persona pudiera ayudar con estas líneas, todo tendría mayor valía para mi.